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La operación de pulir el parquet, comienza con una limpieza a fondo del mismo mediante cepillos y jabones especiales. Esta limpieza es totalmente necesaria, pues con ella eliminaremos la suciedad acumulada y posibles capas antiguas de cera. Con el parquet bien limpio nos será más sencillo detectar las zonas dañadas. De encontrar zonas dañadas (roturas, grietas, etc.), tendremos que cambiar la parte afectada.
Cuando hayamos acabado con la limpieza y la reparación, ya podemos pasar a pulir el parquet. El pulido del parquet requiere de una máquina pulidora de parquet. Esta máquina es cara y no hay mucha gente que pueda permitírsela, pero sí hay empresas que nos la podrán alquilar. El proceso de pulido no debe hacerse de una sola vez. Al menos tenemos que dar tres pasadas con la pulidora, usando bandas abrasivas de grano cada vez más fino.
Debemos tener muchísima precaución con la máquina y con las bandas abrasivas (sobre todo con las más gruesas). Si nos detuviéramos más tiempo del necesario sobre una misma zona, podríamos hacer un hueco o un canal que no podremos arreglar. También es importante prestar atención en la dirección de pulido: la primera pasada debe hacerse en diagonal respecto al sentido de las lamas, la siguiente en la diagonal opuesta, y ya la última en el sentido de las lamas.
Una vez finalizado el pulido, pasaremos a proteger el parquet. Para ello le aplicaremos una capa protectora. Esta capa protectora de gran resistencia sobre el parquet recién pulido simplificará el mantenimiento. Pero para dar esta capa tenemos que esperar a que la madera se haya secado casi totalmente. El secado definitivo del parquet puede alargarse hasta una semana. |