|
El hierro forjado otorga mucho estilo a una decoración. Puede que tengas piezas de forja pero que no te atrevas a ponerlas porque están deterioradas. En el siguiente artículo te vamos a mostrar cómo rescatar esas piezas para poder volver a utilizarla y dar personalidad a esa pieza que quieres decorar.
Los materiales que vas a necesitar son los siguientes: un cepillo metálico, aguarrás, pintura, pinceles, brocha y limpiador de óxido.
Lo primero que tenemos que hacer es preparar el objeto. Para ello, si el objeto está formado por varias piezas lo mejor es desarmarlo, para poder tratar las distintas piezas una a una. Rasparemos cada una de ellas con un cepillo de púas metálicas. Una vez raspado, lo impregnamos sobradamente en aguarrás y repetimos el raspado. Así iremos eliminando la capa más superficial y rugosa de óxido.

El siguiente paso es aplicar un antioxidante (o cualquier otro producto transformador de herrumbre) para estabilizar la superficie ante la corrosión. Debemos aplicar dos manos de este producto, dejando al menos una hora entre cada una. El secado total de estas capas suele tardar unas 24 horas aproximadamente.
Pintar la forja le da un aspecto más pulido. Si queremos hacerlo, habrá que tener en cuenta que debemos aplicar antes una imprimación que ayude a que se adhiera correctamente la pintura. Esta capa de imprimación se suele secar en otro día. Cuando esté seco, podremos comenzar a pintar. Con la pintura la recomendación que te hacemos es que des dos manos de pintura, la primera de ellas levemente diluida con unas gotas de disolvente y la segunda no diluida. |