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Una cisterna con una fuga no sólo significa que en tu baño se pierde valiosa agua (con el consiguiente gasto económico que eso conlleva); además, provoca un ruido constante que puede llegar a poner muy nervioso. A continuación vamos a mostrarte los principales motivos de estas fugas y te enseñaremos a cómo repararlas.
Las averías en la cisterna suelen ser de dos tipos: fallo del mecanismo de carga o fallo del mecanismo de descarga. En la primera avería, el agua entra de manera constante en la cisterna derramándose y cayendo por las paredes del inodoro. En el segundo tipo de avería, el agua no deja de caer al interior del inodoro. Y al no terminar de llenarse nunca, emite un sonido constante que puede llegar a desesperar.
Lo primero es comprobar si el excusado pierde agua. Para ello, levantaremos la tapa de la cisterna y marcaremos en una de las paredes internas el nivel original del agua. Dejamos pasar unas horas y al regresar comprobaremos nuevamente el nivel. Si el nivel ha bajado, entonces sí: hay una fuga.
Las averías en el mecanismo de carga en los inodoros antiguos suelen producirse por un desgaste de la goma encargada de cerrar la entrada de agua. Para solucionar esta avería, hay que cambiar la goma de cierre, asegurándonos también de que el tornillo que la oprime no está totalmente enroscado. Por el contrario. Los inodoros más modernos, en caso de avería, requieren generalmente de un cambio del mecanismo completo.
Las averías más frecuentes en el mecanismo de descarga suelen producirse también por un desgaste de la goma encargada de cerrar la entrada de agua (se solucionan al cambiar esta goma) o por un fallo en la conexión del pulsador con el mecanismo. Éstos están unidos por una varilla que cierra el rebosadero, siempre y cuando quede en posición vertical. Para conseguirlo, a ambos lados del sistema de descarga se colocan unos tirantes que mantienen recta la varilla. Si fallan estos tirantes, la varilla queda inclinada y el agua se cuela por el rebosadero. |