|
Un lijado perfecto es esencial en los trabajos con madera, ya sea para hacer un mueble nuevo o para un trabajo de restauración. Del correcto lijado depende gran parte del resultado del pintado o barnizado de los muebles. Si la fase del lijado se hace defectuosamente, las diminutas astillas y virutas quedarán muy patentes al teñir, barnizar o encerar, malogrando la estética del mueble. Por ello, vamos a mostrarte cómo correctamente para que obtengas un resultado excelente en tus muebles.
Actualmente puedes encontrar una gran variedad de accesorios que facilitan el lijado. El papel de lija tiene distintos grados, dependiendo del tamaño de las partículas abrasivas. Éstas van desde 600 (el más fino) hasta 30 (el más grueso). A menor número de granulación del papel, mayor fuerza y potencia en la lija. La clave para conseguir un buen pulido está en ir bajando el grosor del grano de la lija a medida que se va lijando la pieza.
El primer paso es limpiar la superficie, sobre todo si el mueble viene tratado con cera. Hay diversos productos específicos que se aplican con un pincel. Una vez eliminada la capa de cera, podemos comenzar el lijado. Lo esencial para lijar bien es comenzar siempre con mucha suavidad, observando el efecto que produce en la capa la lija o la lana de acero.
Comenzaremos el lijado con lana de acero o con espuma de pulido. Estos dos elementos son los más adecuados para los muebles que presentan recovecos, ángulos y molduras, pues son muy flexibles. No es aconsejable utilizar lana de acero con roble, caoba o nogal, ya que de haber humedad el acero puede reaccionar con la acidez de estas maderas y ennegrecer la superficie.
Como hemos dicho anteriormente, tenemos que ir de la más gruesa a la más fina. La terminación tiene que ser necesariamente con una lija bien fina. |