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Lacar una puerta no es una operación demasiado complicada si sabes cómo hacerlo. Y para ello, te hemos preparado este artículo con todos los pasos que debes seguir y el material que debes utilizar.
Lo primero y casi más importante de lacar una puerta es la preparación de la misma antes de lacarla. Para preparar la puerta debemos aplicarle una imprimación, dejarla secar y, posteriormente, lijarla suavemente. Debes rellenar cualquier orificio que encuentres en la puerta, sea del tamaño que sea.
El esmalte que vayamos a utilizar debe ser de calidad. Éste puedes encontrarlo tanto sintético como graso. El esmaltado lo podemos dar o con brocha o con rodillo, lo que prefiramos. Aunque de elegir la brocha, ésta debe ser de calidad para que no suelte pelos y estropee la superficie. Es importante aplicar las pinturas en pasadas muy finas y dejar que sequen perfectamente.
La superficie de la puerta se divide en bandas y la pintura debemos aplicarla con pasadas horizontales al suelo, nunca verticales. Pinta primero todas las esquinas y después las superficies más grandes, comenzando siempre por la parte superior. Intenta no pasarte de esmalte en la brocha. Si el esmalte estuviera muy espeso, dilúyelo con un poco de aguarrás.
Si no estás habituado a trabajar con brocha o te inicias en el bricolaje, te resultará más sencillo lacar la puerta con un rodillo. Debes tener el tipo de esmalte para elegir bien el rodillo. Si el esmalte es acrílico, utiliza un rodillo de espuma, mientras que si es sintético, utiliza uno de mohair.
Da una pasada sobre la superficie y alisa en dirección opuesta. Debes superponer cada pasada para que no queden huecos entre ellas. Es muy importante escurrir bien la pintura para que no se noten las pasadas. |